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La Jornada
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Socialmente, se ha condicionado a las mujeres a pensar que las axilas son una zona "antihigiénica", que siempre debe estar perfectamente depilada, aclarada y cubierta de desodorante. Cuando un hombre muestra un deseo genuino, erótico y limpio por esa parte de su cuerpo, desarma esa inseguridad por completo. Sentirse deseada en un área que ella misma podría considerar imperfecta genera un tremendo alivio psicológico, elevando su autoestima y confianza corporal.
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