Alicia Rodriguez

La misma talla tres años

Abrí su armario para hacer el cambio de temporada y me di cuenta de que no tenía nada que sacar. La misma talla que el año pasado. Y que el anterior. La sudadera rosa que le compré con doce años le sigue valiendo igual con catorce, y eso que una sudadera de niña a esa edad debería durar una temporada, no tres. No es que me importe el dinero. Es lo que significa. Porque yo me acuerdo perfectamente de abrir mi armario a su edad y pensar exactamente lo mismo. Y me acuerdo de que mi madre me decía que ya crecería, con toda su buena intención, porque era lo que le habían dicho a ella. A mí no me creció. Y he llegado hasta los cuarenta y tantos perfectamente bien, pero no quiero que ella tenga que llegar a los cuarenta para estar bien con eso. Lo que cambió para mí fue entender que no todo era genética. Que mientras los cartílagos de crecimiento están abiertos —y en las niñas se cierran antes, sobre los dieciséis o diecisiete— hay cuatro cosas que tienen que estar cubiertas cada día para que el hueso se construya: zinc, que interviene en la división celular del cartílago; vitamina D3, que permite absorber el calcio; calcio, que es el material; y magnesio, que entra en el descanso profundo. Si falta una, el proceso va más lento. Y no aparece en una analítica rutinaria. No puedo cambiar lo que heredó. Pero sí puedo asegurarme de que no le falte nada mientras le queda tiempo. Aluna® — Dos gominolas al día, sabor fresa, desde los 5 años. Sin hormonas. Garantía de 90 días.

Engagement over time

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