Esta foto me hizo pensar muchísimo. No porque un día mi hija fuera más pequeña y después más grande, sino por todo lo que ocurrió entre esos dos momentos. Cuando eres madre piensas que tienes muchísimo tiempo. Pero los años pasan silenciosamente mientras estás ocupada preparando desayunos, llevándola al colegio, ayudándola con los deberes y diciéndole veinte veces que recoja su habitación. Y de repente la miras y piensas: “¿En qué momento creciste tanto?” Eso fue precisamente lo que me hizo empezar a prestar más atención a esta etapa. Porque entendí que su infancia y sus años de desarrollo no duran para siempre. No puedo decidir cuánto va a medir mi hija. Su genética será siempre uno de los factores más importantes. Pero mientras todavía dependa de mí, sí puedo preocuparme por que coma de forma equilibrada, duerma bien, se mantenga activa y reciba los nutrientes adecuados. Por eso incorporamos Aluna a nuestra rutina. Contiene Calcio, Vitamina D3, K2 y Zinc y lo utilizamos simplemente como complemento de su alimentación. No busco cambiarla. No necesito que sea la más alta. No quiero que crezca más rápido. Solo quiero cuidar de ella mientras todavía puedo hacerlo de esta manera. Porque llegará un día en el que ya no tendré una niña delante de mí. Y seguramente entonces daría cualquier cosa por volver a una de estas mañanas normales en la cocina, con prisas para llegar al colegio. El tiempo hará su trabajo. Yo solo quiero aprovecharlo para hacer el mío como madre. ❤️
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