Esto me cuesta un poco reconocerlo, pero igual le sirve a alguien. Durante mucho tiempo pensé que mi hijo simplemente era vago. Que no salía porque no le daba la gana, que estaba siempre cansado porque se pasaba el día con el móvil, y ya está. Me pasaba el día discutiendo con él. Lo que no sabía es que había algo más debajo. Un día, buscando por qué estaba tan apagado y por qué era de los más bajitos de su clase, até cabos: el móvil hasta tarde le estaba robando el sueño profundo. Y es justo en ese sueño cuando el cuerpo de un niño libera la hormona que le hace crecer. Encima, pegado a la pantalla, ni se movía ni comía bien. Las tres cosas que necesitaba para crecer, tocadas a la vez, y yo sin verlo. No fue tanto culpa suya, ni mía. Es que nadie te explica esto. Lo primero que hice fue algo pequeño y fácil, porque lo de las pantallas es una batalla de meses: le empecé a dar Aluna, unas gominolas con los nutrientes que no estaba cogiendo de la comida y magnesio para ayudar a que descanse mejor. No es magia, pero es justo lo que a él le faltaba, y encima se las pide él. A las pocas semanas lo noté con más energía y de mejor humor. Si tienes un peque así en casa, ojalá yo lo hubiera sabido antes. Te dejo el enlace 👇
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